

La tristeza en Salamanca se hizo presente nuevamente, cuando 11 féretros blancos avanzaron por las calles, los cuales eran cargados por familiares y vecinos que caminaron entre lágrimas.
Once velorios al mismo tiempo que recordaron la tragedia ocurrida el pasado fin de semana en la comunidad Loma de Flores.
En los cortejos se vio a decenas de familias a pie mientras el sonido de cohetes retumbaba a su paso, pero no a manera de fiesta, sino como una señal de luto.
“No puede ser que vengan a generar violencia en un pueblo tan tranquilo”, dijo una comerciante a medios locales con la voz quebrada, mientras observa pasar otro funeral.
🔴 Entre música y cuetes, familiares y amigos dieron el último adiós a los jóvenes que perdieron la vida tras el ataque armado ocurrido en un campo de fútbol en el municipio de Salamanca. Un momento de dolor, recuerdo y despedida que marcó a la comunidad 🕊️
— Milenio León (@milenio_leon) January 27, 2026
📷: Daniela Béjar pic.twitter.com/jce6nPF8Xu
Testimonios recabados por el sitio La Silla Rota muestran el dolor de vecinos y familiares, quienes coinciden en que el ataque fue indiscriminado. “Dispararon al que se moviera”, relató José Moreno, tío de Carlos Alejandro Moreno, una de las víctimas.
Afuera del velorio, recordó que su sobrino fue contratado para llevar el sonido a la final del torneo de futbol.
“Estaba trabajando y lo mataron”, dijo a punto del llanto. El joven estudiaba negocios internacionales en Irapuato, tocaba la batería en el grupo familiar Reencuentro Norteño y soñaba con ser médico.
De acuerdo con El Sol de Salamanca, la comunidad amaneció en un silencio inusual. Algunos negocios no abrieron, hubo escuelas sin alumnos y patrullas que se retiraban poco a poco.
Despiden a las víctimas de la reciente masacre en #Salamanca, #Guanajuato.#YoTeVeo #ImagenNoticias con @MendivilCrystal @imagen_crystal pic.twitter.com/Ui21vB31Ho
— Imagen Televisión (@ImagenTVMex) January 27, 2026
Algunos habitantes dicen que escucharon los disparos, pero nadie salió. “Nadie quiere acercarse”, comentó un vecino.
El campo permaneció cerrado y vigilado, con rastros visibles de lo ocurrido, mientras los habitantes concentran su atención en despedir a los suyos y exigir justicia.